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Campaña misógina: ¿La política en decadencia?

Campaña misógina: ¿La política en decadencia?

Desde la imposibilidad de encabezar listas a pesar de la amplia formación política hasta los ataques misoginos, la campaña electoral expone la violencia contra las mujeres siempre latente y la necesidad de subrayar un mensaje a los candidatos: en política no vale todo.

En la cabeza de los “hombres de la política” acostumbrados a las reuniones de hombres, a las charlas de hombres o a las roscas entre hombres, “mujer” y “política” son conceptos separados. Este pensamiento machista y retrogrado siempre latente quedó demostrado una vez más en la campaña electoral nacional y provincial actual, con un claro ataque misógino las mujeres que muestran su postura y que hacen política, y que se vuelven a convertir en carne de cañón para el machismo.

En una entrevista en nuestra radio, la polítologa Esmeralda Siuffi dejaba expuesta una parte de lo que se esconde detrás de los embistes de la política machista: “¡que miedo le tienen a las mujeres en la política!”.

Esta claro que los agravios se convierten en mensajes aleccionadores a todas las mujeres que ingresan a la política y que no se adecuan a sus intereses o se meten en su camino, ejemplo de esto, lo sucedido a nivel nacional con Florencia Peña, además de tratarse de una clara estrategia para desviar la atención de temas de corrupción hacia el gobierno de Macri, los ataques fueron directos a Peña por su clara postura kirchnerista y de apoyo al gobierno de Alberto y Cristina.

Las cifras demuestran estos mensajes aleccionadores del machismo político, según un informe del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, más del 80% de las mujeres encuestadas sufre o sufrió violencia política y según Amnistía Internacional una de cada tres mujeres sufrieron este tipo de violencia a través de las redes sociales.

Otro punto, que interviene en esta discusión tiene que ver con la cosificación del cuerpo de las mujeres y los estereotipos de género en torno al “ser mujer” en una sociedad patriarcal. En el caso del ataque a la actriz Flor Peña dejó en evidencia esto y abre más de una pregunta, si a la Quinta de Olivos entraron muchas personas más entre ellas también hombres ¿por qué el cuestionamiento y la violencia se direccionó a las mujeres que la visitaron? ¿por qué los medios mostraron fotos de ellas con poca ropa? ¿por qué cuando las mujeres llegamos a puestos de poder somos cuestionadas o se asumen intercambios sexuales?. La respuesta es el machismo.

El clima electoral parece reflotar el machismo en todo el país y los golpes bajos o ataques personales parecen convertirse en moneda corriente. El pauperismo político no permite el debate donde primen las propuestas. Como ejemplo del machismo electoral y la falta de debate es el caso de Candela Correa donde sus redes sociales dejan ver mensajes misóginos que nada tienen que ver con la discusión entorno a sus ideas o gestión como concejala. Otro ejemplo tene que ver con la vandalización con mensajes machistas de los carteles de la candidata a senadora por el Frente de Todos, Pamela Ares.

 

A pesar de las leyes, en Salta las mujeres no llegan a encabezar listas:

Según dio a conocer el Observatorio de Violencia Contra las Mujeres de la provincia, de un total de 69 partidos o agrupaciones que compiten en el municipio de Salta solo 10 mujeres encabezan las listas. Esto también se evidencia a nivel provincial, 1 de cada 5 listas es encabezada por mujeres, en lo que respecta a las nacionales el armado de listas dejó solo 3 listas con mujeres a la cabeza.

Lo que dejan entrever estas cifras es que en la política salteña los partidos y agrupaciones políticas solo cumplen con la paridad porque se los impone una ley pero la posibilidad de llegar a un puesto de representación sigue siendo patriarcal. Y teniendo en cuenta esto el panorama para el colectivo de mujeres y LGBTIQ+ sigue siendo oscuro ya que tras las elecciones las bancas que hoy se disputan en la Legilatura podrían estar ocupadas nuevamente por hombres.